domingo, 28 de abril de 2013

CREACIÓN

Estaba el niño a orillas del agua, sentado en la hierba. Su mirada soñadora posada en el horizonte lo alejaba del mundo. Se sentía dueño de la creación.

De pronto, una ola viene del mar, trae consigo un cardumen de pequeños peces, cual racimos. El niño alarga sus manitos para atraparlos, pero éstos, resbaladizos, huyen.

La mamá, una joven de vientre abultado por esperar a un nuevo hijo, le dice al niño: "Vamos, pequeño, la lancha ya sale para las islas. Si no nos apuramos, vamos a amanecer en el continente". 

El niño se levanta, mira el cielo, recoge del fango una flor amarilla que ha nacido, no se sabe cómo, se la entrega a su madre a modo de obsequio y le dice: "Vamos, mamá, quiero ir a casa y ver cómo sale el sol, como una llamarada".

Marta Gigena
Sobre un poema homónimo de Dulce María Loynaz (http://amediavoz.com/loynaz.htm#CREACIÓN)

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