
Todavía es de noche
pero el canto del gallo
nos anuncia que pronto
en el cielo desaparecerán los astros
y tras la madrugada vendrá el día.
Por la calle de tierra
camina el treintañero,
cabizbajo, pensativo
y pisando las hormigas.
Mira el reloj que se quedó sin pila,
no le importa la hora,
serán las cuatro... tal vez las cinco.
Otra noche perdida, sorda y estéril.
Recuerda un nombre
y quisiera que el viento lo borrase
porque en el fondo entre nosotros
ya no queda más nada
y sabe que al llegar a su morada
la encontrará vacía y desolada.
Susana Pascual
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