
Estando en Shanghai fuimos a conocer la ciudad, pasamos por distintos mercados, y quedamos absortas con lo que veíamos; nos llamó la atención la venta de alimentos de todo tipo, verduras, legumbres frescas, pescados, y en cuanto a la vestimenta, chales exquisitamente trabajados, vestidos estampados nunca vistos en otro lado. También la famosa porcelana china ¡qué linda!
Y conocimos los restaurantes, con comidas tan elaboradas, ensaladas de tantos colores... al fin entramos en uno que nos pareció muy bueno. ¡Si hasta elegíamos a los mariscos vivos!
Norma Rebucco - María Blanca Sala
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