
La luna reflejaba el lago quieto de la noche tranquila y enamorada. Una pareja estaba sentada a sus orillas, muy callados y pensativos, yo diría que tristes.
Al costado, unos extranjeros con sus motos exageradamente nuevas hacían rugir los motores y molestaban con sus bocinas a todo transeúnte.
La pareja parecía absorta como si todo ese ruido no les fastidiara en lo más mínimo; es que tenían que separarse.
Y la falta de decisión, entre besos y caricias, no les permitía alejarse uno del otro. De pronto, una viejita, rosas en mano, se atreve a acercarle una para demostrar que el amor entre amor entre ambos continúa.
La joven comenzó a llorar. Tenía que ir a Shanghai por unos cuantos meses, su padre estaba enfermo y la necesitaba a su lado, tanto como su madre. Debía ir y dejar solo a aquel que tanto amaba.
¿Esto será cierto o real? Esperar es elección personal... Adiós, adiós, adiós...
Mercedes Alfieri - Marta Francolino
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